Cirugía de codo · Santander y Bezana
Epicondilitis o codo de tenista en Santander
Si notas dolor en la cara externa del codo al coger cosas, girar el pomo de una puerta o pasar un rato tecleando, puede tratarse de una epicondilitis, el conocido codo de tenista. Es una sobrecarga de los tendones que mueven la muñeca y los dedos y que se insertan en el codo. La Dra. Ana Alfonso valora tu caso con calma y plantea el tratamiento que mejor encaja contigo.
La buena noticia es que la mayoría de los casos mejora sin cirugía, con un tratamiento bien planteado y algo de paciencia. La consulta está en Santa Cruz de Bezana, junto a Santander, y atiende a pacientes de toda Cantabria. El objetivo es entender por qué te duele el codo y acompañarte paso a paso.
Pide tu cita y valoramos tu codo con calma.
Todo sobre la epicondilitis, paso a paso
Qué es la epicondilitis
La epicondilitis afecta a los tendones que mueven la muñeca y los dedos hacia arriba y que se insertan en el epicóndilo, un pequeño saliente del hueso en la parte externa del codo. Aunque el nombre acaba en itis, hoy sabemos que no es una simple inflamación. Es sobre todo un desgaste de ese tendón por sobrecarga repetida, que con el tiempo se debilita y duele. Por eso se habla de epicondilitis lateral o codo de tenista, y por eso el tratamiento busca que el tendón se recupere, no solo calmar la molestia del momento.
Síntomas del codo de tenista
El síntoma principal es dolor en la cara externa del codo, justo sobre ese saliente del hueso. Suele aparecer o empeorar al coger peso, apretar la mano, girar el pomo de una puerta, estrujar un paño o teclear. A veces el dolor baja hacia el antebrazo y notas menos fuerza al agarrar. Puede empezar poco a poco, sin un golpe que lo explique, e ir a más si sigues forzando. En reposo suele calmarse, aunque en los casos más molestos aparece también con gestos sencillos del día a día.
Causas y a quién afecta
A pesar del nombre, el codo de tenista no es cosa solo de tenistas. La mayoría de las personas que lo sufren no juega al tenis. Aparece sobre todo por gestos repetidos que sobrecargan el tendón: trabajos manuales, uso intensivo del ratón y el teclado, tareas de casa o deportes de raqueta. Es más frecuente entre los 35 y los 55 años, cuando el tendón empieza a tolerar peor el esfuerzo repetido. Muchas veces no hay una única causa, sino la suma de varios gestos mantenidos en el tiempo.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico se basa sobre todo en hablar contigo y en explorar el codo. Con unas maniobras sencillas se reproduce el dolor y se localiza la zona del tendón afectada. En muchos casos no hace falta nada más. Las pruebas de imagen, como la ecografía o la resonancia, se piden solo si hay dudas o si el dolor no evoluciona como se espera. También conviene descartar otras causas de dolor en el codo, como la compresión de un nervio o un problema de la propia articulación, porque el tratamiento no sería el mismo.
Tratamiento sin cirugía
En la mayoría de los casos el tratamiento es conservador, sin pasar por quirófano. Suele empezar por un reposo relativo y por adaptar los gestos que más cargan el codo, sin dejar del todo la actividad. Los ejercicios de fisioterapia son la base, porque ayudan a que el tendón recupere fuerza poco a poco. Una ortesis o cinta puede aliviar en ciertos momentos. Las ondas de choque son otra opción en algunos casos. Las infiltraciones o las terapias biológicas se valoran de forma individual, solo en casos seleccionados y siempre tras valoración médica.
Cuándo se plantea la cirugía
La cirugía se plantea en pocos casos y nunca como primera opción. Entra en juego cuando, tras varios meses de tratamiento conservador bien hecho, el dolor sigue limitando tu día a día. El objetivo es retirar la parte del tendón desgastada y favorecer que cicatrice sano. Según cada caso puede hacerse con técnica abierta o por artroscopia, con pequeñas incisiones. Después viene una rehabilitación progresiva para recuperar movilidad y fuerza. La Dra. Ana Alfonso te explica con claridad si es tu caso y qué puedes esperar de cada opción.
Experiencia en cirugía de hombro y codo
La Dra. Ana Alfonso Fernández es especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología, con especial dedicación a la cirugía de hombro y codo. Formada en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, amplió su experiencia en centros de referencia como el Hospital La Paz (Madrid), el Hospital John Radcliffe de Oxford (Reino Unido), la Clínica Mayo (USA) y la Universidad de Ottawa (Canadá), donde realizó un Fellowship en Cirugía de Hombro y Codo de un año de duración. Completó su tesis doctoral en la Universidad de Cantabria y, desde 2019, compagina su actividad asistencial en Valdecilla con la Docencia Universitaria en la Facultad de Medicina de la UC y la investigación en IDIVAL.
- Subespecializada en hombro y codo en Canadá
- Formada en Oxford y en la Clínica Mayo
- Cirujana en el Hospital Marqués de Valdecilla
- Más de 200 intervenciones de hombro y codo en el último año
Cómo es la primera consulta
En la primera consulta hay tiempo para escucharte. La Dra. Ana Alfonso te pregunta desde cuándo te duele el codo, qué gestos lo despiertan y cómo afecta a tu trabajo y a tu deporte. Después explora el codo con detenimiento y revisa las pruebas que traigas, si tienes alguna. Con todo eso te explica, en palabras claras, qué le ocurre a tu codo y las opciones de tratamiento que tienen sentido en tu caso. Sales de la consulta sabiendo qué pasos dar.
Pide cita en Santa Cruz de Bezana, junto a Santander
La consulta está en el Centro de Consultas Médicas CCM, Avenida de la Santa Cruz 56, consulta nº 11, 39100 Santa Cruz de Bezana, a pocos minutos de Santander. El horario de consulta es lunes y jueves de 16:00 a 20:00. Puedes pedir cita llamando al 942 010 400.
Preguntas frecuentes
¿La epicondilitis se cura sola?
En algunos casos el dolor mejora con el tiempo si se reduce la sobrecarga que lo provocó. Pero no siempre ocurre, y esperar sin hacer nada puede alargar el problema durante meses. Lo sensato es valorar el codo pronto y empezar un tratamiento adaptado, sobre todo ejercicios, para favorecer que el tendón se recupere y evitar que la molestia se cronifique.
¿Qué diferencia hay entre epicondilitis y epitrocleítis?
Son problemas parecidos pero en lados distintos del codo. La epicondilitis, o codo de tenista, afecta a los tendones de la parte externa y duele por fuera. La epitrocleítis, a veces llamada codo de golfista, afecta a los tendones de la parte interna y duele por dentro. El mecanismo es similar, una sobrecarga del tendón, pero conviene distinguirlas porque los gestos que molestan y la exploración cambian.
¿Tengo que dejar de hacer deporte o de trabajar?
No suele hacer falta parar del todo. La idea es un reposo relativo: evitar o adaptar los gestos que más te duelen durante un tiempo, no dejar de moverte por completo. Muchas veces se pueden mantener el trabajo y el deporte con ajustes en la técnica, el material o la carga. En la consulta vemos tu caso concreto y buscamos la forma de seguir activo sin forzar el tendón.
¿Cuándo hay que operar la epicondilitis?
La cirugía es una opción para pocos casos. Se plantea cuando el dolor sigue limitándote después de varios meses de tratamiento conservador bien hecho, con ejercicios incluidos, y no mejora. Antes de llegar ahí se agotan las opciones sin quirófano. Si se valora operar, en la consulta te explican por qué, en qué consiste y cómo sería la recuperación, para que decidas con la información clara.
¿Sirven las cintas o coderas para el codo de tenista?
Pueden ayudar a aliviar en ciertos momentos, por ejemplo durante una actividad que te cargue el codo, porque reparten la tensión sobre el tendón. No son un tratamiento por sí solas ni sustituyen a los ejercicios, que son la base de la recuperación. Conviene usarlas como apoyo puntual y que en la consulta te indiquen cuál te encaja y cómo colocarla bien.